Ahora os preguntaréis: ¿Qué quiere decir este título? Pues bien, nuestra entrada hoy, se va a basar en la reflexión de un artículo perteneciente a Aula de Innovación Educativa, cuyo nombre es el título publicado en la entrada de hoy.
Así pues, en los últimos años, el concepto de competencias y las propuestas pedagógicas y didácticas basadas en competencias han irrumpido con fuerza en el ámbito de la educación escolar, por lo que el dicurso de las competencias ha ido ganando terreno de forma progresiva en todos los ámbitos y niveles de la educación formal convirtiéndose en muchos países en un enfoque dominante.
Según César Coll, autor de este artículo, a pesar del progreso que han presenciado los enfoques basados en competencias, también siguen presentando muchas limitaciones que comportan, a su vez, riesgos y peligros en su puesta en práctica. Pensamos que en este sentido, tiene razón, pues toda innovación conlleva sus ventajas y sus inconvenientes. Es por este motivo, que debemos prestar especial atención a todos los rasgos que presenta un enfoque como este y por ello, vamos a hacer incapié en los aspectos que se resaltan en las definiciones establecidas para el concepto de competencia. Así mismo, a continuación mostramos algunos ejemplos:
En primer lugar y de acuerdo con el proyecto DeSeCo de la OCDE:
'' Una competencia es la capacidad para responder a las exigencias individuales o sociales o para realizar una actividad o una tarea (...) Cada competencia reposa sobre una combinación de habilidades prácticas y cognitivas interrelacionadas, conocimientos (incluyendo el conocimiento tácito), motivación, valores, actitudes, emociones y otros elementos sociales y comportamentales que pueden ser mobilizados conjuntamente para actuar de manera eficaz''.
De la misma forma, encontramos otra definición de competencia, esta vez, extraída de un documento sobre Competencias clave para un aprendizaje a lo largo de la vida:
'' Se considera que el término 'competencia' se refiere a una combinación de destrezas, conocimientos, aptitudes y actitudes, y a la inclusión de la disposición para aprender, además del saber cómo. (...) Las competencias clave representan un paquete multifuncional y transferible de conocimientos, destrezas y actitudes que todos los individuos necesitan para su realización y desarrollo personal, inclusión y empleo''.
Como ya habíamos mencionado con anterioridad, y como hemos podido observar en los ejemplos, el concepto de competencia hace referencia a ciertos matices atendiendo al tipo de aprendizaje escolar que se desea promover.
En primer lugar, hablamos de la movilización del conocimiento. Es decir, la capacidad de ser capaz de activar y utilizar los conocimientos relevantes para afrontar determinadas situaciones y problemas relacionados con un ámbito de actividad, lo que en la práctica, significa ser competente en este ámbito.
Con todo esto, se establece la necesidad de la integración de distintos tipos de conocimientos, pues se requiere el saber de diferentes tipos de aprendizaje para la adquisición de cualquier competencia.
Finalmente, hay que destacar la importancia del contexto en el que se adquieren las competencias y en el que se aplicarán posteriormente, pues las competencias no pueden desligarse de los contextos de práctica en los que se adquieren y se aplican. Por ello, un enfoque basado en la adquisición y desarrollo de competencias generales destacará probablemente la necesidad de enseñar a los alumnos y alumnas a transferir lo aprendido en una situación concreta, a otras situaciones distintas.
Una vez vistos todos estos matices, podemos establecer la definición de aprendiz competente como aquella persona que conoce y regula sus propios procesos de aprendizaje (tanto desde el punto de vista cognitivo como emocional) y puede hacer un uso estratégico de sus conocimientos, ajustándolos a las exigencias del contenido o tarea de aprendizaje y a las características de la situación.
Es así, que hemos podido ver que los enfoques basados en competencias han supuesto un avance en muchos aspectos pero también tienen inconvenientes como es el problema de cómo evaluarlas, ya que las competencias, así como las capacidades, no son directamente evaluables. Por este motivo, hay que elegir los contenidos más adecuados para trabajarlas y desarrollarlas, definir la secuencia y el grado propio de los distintos niveles y cursos, establecer indicadores precisos de logro, y acertar en las tareas que finalmente se le pide al alumno que realice.
En conclusión, creemos que se debe llevar un gran cuidado a la hora de promover el enfoque basado en competencias, ya que la posibilidad de ''perder el hilo'' en este complejo recorrido es sin duda muy grande (Martín y Coll, 2003).
Para terminar y de forma complementaria, añadimos una viñeta que nos ha parecido graciosa, sobre las competencias:
Fuente de información: Coll, C. (2007). Las competencias en la educación escolar: algo más que una moda y mucho menos que un remedio. Aula de Innovación Educativa,161, 34-39.
Material complementario de los temas 1 y 2.


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